LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS SE VEN DESBORDADAS POR LA AVALANCHA DE PERSONAS MAYORES DEPENDIENTES

Lo que está sucediendo en el País Vasco, se repite en cada una de las Comunidades Autónomas, Diputaciones y Municipios de España. La avalancha de personas mayores dependientes y el crecimiento progresivo de este colectivo social preocupa cada vez a las diferentes Administraciones Públicas. Así comprobamos cómo Vizcaya deberá crear 3.000 plazas en residencias para la tercera edad en 6 años. La Diputación propone que el Departamento de Sanidad contribuya a financiar la estancia de las personas con más necesidades asistenciales La oferta es especialmente escasa en Bilbao y la comarca del Nervión. Según El Correo Digital casi 30.000 vizcaínos mayores de 65 años no se valen por sí mismos para realizar las tareas cotidianas. Esto supone el 14% de un colectivo que en los próximos años multiplicará su peso demográfico y sus necesidades asistenciales. Con estos datos sobre la mesa se abrió ayer la ronda de contactos entre la Diputación, los partidos políticos y los ayuntamientos para alcanzar «un gran acuerdo» sobre el gasto social. Decidir, por ejemplo, cuántas plazas residenciales se necesitan y cómo se sufragan.

La primera pregunta ya tiene respuesta. Según los estudios que maneja el Departamento de Acción Social, Vizcaya deberá crear 3.000 nuevas plazas para el año 2011. De esta forma, la cobertura del servicio en el territorio histórico será del 4,5%, muy próxima a lo recomendado por la Unión Europea. En la actualidad, con 6.864 camas, la tasa es del 3,2%. La oferta resulta especialmente escasa en la comarca del Nervión Ibaizabal y en Bilbao.

La Diputación cree que estos déficit se podrán cubrir con los geriátricos de zonas como Las Encartaciones, el Txorierri, la margen derecha y Busturialdea. En conjunto, el plan foral de infraestructuras contempla la creación de 1.800 plazas, lo que deja un amplio margen a la iniciativa privada. Las ayudas económicas de la Diputación sólo llegan al 47% de los internos. Los responsables forales quieren aumentar esa cobertura aunque no de forma sustancial, hasta un 59% en 2011. A su juicio, este es el límite razonable para «motivar la implicación de empresas privadas» en la puesta en marcha de nuevos servicios.

El problema es que las plazas residenciales cada vez cuestan más. Las necesidades de estas personas, cada vez con mayor grado de dependencia, demandan una asistencia más especializada y, por lo tanto, más cara. La institución foral propone que el Departamento de Sanidad «contribuya a hacer frente a este sobrecoste», algo que ya ocurre en Guipúzcoa. En este territorio, colabora en la financiación de las plazas de dependientes, grandes dependientes y psicogeriátricas.

En Vizcaya, el documento con el que trabajan los grupos políticos prevé una aportación de 5,1 millones de euros en 2006. El dinero de Sanidad se destinará a pagar la asistencia médica y de enfermería en las residencias, las plazas psicogeriátricas y las denominadas socio-sanitarias, de nueva creación. Responden a necesidades «detectadas en el ámbito hospitalario que los centros normales no pueden atender adecuadamente».

Aunque no tan demandados como las residencias, los centros de días para personas mayores también necesitan un impulso. La Diputación se plantea extender la atención a los días festivos y fines de semana a partir de 2007 y duplicar las plazas en seis años, hasta superar las 2.000. Son algunas de sus estrategias para afrontar el «nuevo escenario» de los servicios sociales al que nos aboca la evolución demográfica. El 23% de los vizcaínos tienen más de 65 años y más de 20.000 han cumplido ya 85. Con el aumento de la esperanza de vida, para 2020 este último colectivo, el más frágil y necesitado de ayuda, superará las 80.000 personas.

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