LAS PERSONAS MAYORES E MERECEN FELICIDAD, SALUD Y BIENESTAR

Familia, discapacidad, mayores, inmigración, niños de 0 a 3 años, centros de atención a la infancia… todas ellas son palabras que a simple vista nos resultaría difícil englobar en un conjunto o bajo un solo epígrafe, sin embargo, hay alguien en esta región muy acostumbrado a usarlas. Se trata del consejero de Bienestar Social, Tomás Mañas, para quien estos términos son mucho más que vocablos. En su departamento encuentran algo más que un sentido, adquieren alma para convertirse en Pedro, Jaime, Marta, Carolina, Vicente, Ana… Cada uno representa un reto para su equipo: hacer que su vida, en todas sus etapas, goce del mayor nivel de bienestar y felicidad posible. Por eso se implementarán de forma considerable las plazas en residencias o centros de día para mayores de 65 años, un colectivo cifrado en 355.000 en la región. En la actualidad ya se posen 8.500 plazas públicas o en colaboración con entidades privadas pero «es necesario seguir trabajando» porque cada vez «son menos las familias que pueden cuidar a sus mayores y la administración es la responsable de crear recursos donde estén perfectamente cuidados y bien atendidos».

Para ello, en 2006 la Consejería de Bienestar Social reservará unos 240 millones de euros de su presupuesto total, cuatro veces más que lo destinado por este departamento cuando Mañas tomó posesión de su cargo en el año 2000. Con ese dinero, explica el titular de esta Consejería, ha sido posible mejorar la calidad de las plazas en las residencias «que cada vez nos salen más caras porque son más especializadas», y poner en marcha o aumentar el número de participantes en distintas iniciativas, algunas de ellas inexistentes hace seis años. De entre estas últimas, Tomás Mañas destaca el programa de termalismo que hace posible que este año 9.600 personas puedan acudir a balnearios a precios muy reducidos; la red de viviendas tuteladas para mayores que en pueblos pequeños, sobre todo de Cuenca y Guadalajara, atiende a 1.200 personas; el servicio de estancias temporales que pone a disposición de los mayores un lugar en el que quedarse durante un periodo no superior a cuatro meses cuando así lo precisen, o el programa de podología itinerante que evita que los mayores tengan que desplazarse de sus municipios para cuidarse los pies porque un podólogo visita su pueblo con una frecuencia determinada.

[Fuente: diariolatribuna.com]

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