LAS MUJERES JAPONESAS LAS MÁS LONGEVAS DEL PLANETA. A LOS JAPONESES SÓLO LES SUPERAN EN ESPERANZA DE VIDA LOS FINLANDESES

Alerta en Japón por el descenso anticipado de la población. El anuncio de que la población japonesa empezó a bajar en 2005, más de un año antes de lo previsto, resuena como una campanada de aviso en los sectores laboral y de pensiones de la segunda economía del mundo. El informe del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar mostró un desequilibrio negativo en el balance entre los nacimientos y las muertes, lo que supone el primer ‘descenso natural’ desde que en 1989 se iniciara la estadística. El documento señala que el saldo en este apartado puede descender hasta menos 10.000 personas y añade que aún contando con la población extranjera el resultado sería de menos 4.000 individuos. Estas cifras causan sorpresa en el Instituto Nacional de Investigación sobre la Población y Seguridad Social donde estaba previsto que el número de habitantes comenzaría a disminuir después del 2006. Aunque fuentes oficiales citadas por la agencia local Kyodo advirtieron de que la estadística es provisional y podría resultar positiva dada la volatilidad de esas cifras, la esperada voz de alarma ha empezado a sonar.

El rápido envejecimiento de la población y el descenso de la masa laboral ponen en duda la viabilidad de los actuales sistemas de pensiones y de la seguridad social ya que las cifras de natalidad no corresponden con las cuotas necesarias para mantener la población anciana. En las décadas recientes los japoneses se casan menos y los informes oficiales describen una ‘ultra-baja’ tasa de natalidad desde que el promedio de nacimientos por madre bajó en el 2004 a 1,29, uno de los más bajos entre los países industrializados. El sistema de pensiones se calcula con la media prevista de la población y el promedio de nacimientos deberá subir por lo menos hasta el 1,39 en los próximos años para que los números resulten, según expertos. Expertos en población anotan que el descenso de la natalidad se reflejará en los mercados y dificultarán el crecimiento sostenido de la economía.

Debido a que el promedio de vida de las japonesas está en 85,59 años, el primero en el mundo, mientras que los hombres del archipiélago nipón son solo superados en longevidad por los finlandeses al promediar 78,6 años, los más optimistas vaticinan el crecimiento de sectores industriales dedicados a la tercera edad. Asilos de ancianos, hospitales geriátricos y otros afines crearán miles de empleos y se suman a los numerosos productos que las empresas desarrollan calculando el poder adquisitivo de los mayores. Dentro de las opciones discutidas para frenar la contracción económica que se prevé con la baja de natalidad figura el aumento de la inmigración, facilitada actualmente por sectores como el del motor en el que trabajan gran número de trabajadores extranjeros, como brasileños y de otros países de Latinoamérica.

[Fuente: actualidad.terra.es]

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