CADA UNO PUEDE INTERVENIR EN SU PROPIO PROCESO DE ENVEJECIMIENTO PARA FRENARLO Y RETRASARLO
El envejecimiento es un proceso natural que, sin embargo, se puede retrasar, según afirmó el profesor Jesús Tresguerres, catedrático de Endocrinología de la Universidad Complutense de Madrid y Director de la Unidad Antienvejecimiento de la Fundación Tejerina , en el marco del coloquio de la ANIS ¿Qué hay de verdad y mito en las terapias antienvejecimiento? Según este investigador, en el envejecimiento influyen tanto factores genéticos como cambios en el propio organismo “sobre los que sí podemos actuar. El envejecimiento produce una serie de transformaciones corporales y una disminución progresiva de las funciones fisiológicas. Aumenta la materia grasa, se reduce la masa muscular y se produce un deterioro general de todas las funciones –cardiovasculares, respiratorias, renales, etc- . La teoría más extendida y aceptada para explicar todo este proceso es la del estrés oxidativo, según la cual, con la edad el organismo genera, por un lado, más radicales libres que tienen el poder de oxidarnos poco a poco, lo que nos hace envejecer; y por otra parte, el sistema inmunológico produce un menor número de sustancias antioxidantes, lo que limita nuestra protección frente al envejecimiento”, señaló el profesor Tresguerres.
Las investigaciones realizadas por este experto en los últimos ocho años han mostrado que se puede modificar la velocidad del envejecimiento haciendo parcialmente reversibles algunos rasgos de este deterioro. “Así, con determinados tratamientos hemos comprobado que podemos recuperar parcialmente todas las funciones: la piel se regenera, aumenta la capacidad inmunitaria, se pierden menos memoria, etc”.
La terapia antienvejecimiento se basa fundamentalmente en la adopción de los hábitos de vida saludables que generan la producción de antioxidantes. “Estos hábitos se centran, por un lado, en la realización de un ejercicio físico suave (andar, nadar, montar en bicicleta, correr) tres veces por semana; en la restricción de la ingesta de calorías (en tratamientos experimentales se ha visto que la reducción de la ingesta en un 30% se asocia a un aumento del 50% de la supervivencia); el consumo de frutas y verduras, sobre todo aquellas que contienen vitamina C y E; y la reducción de hábitos tóxicos como el tabaco y el alcohol; y si son necesarios en algunos casos, se aconsejan ciertos compuestos como la melatonina u otras hormonas”.
Las recomendaciones higiénico-dietéticas se establecen, según precisó el profesor Tresguerres, en función de cada paciente. “Todos conocemos personas que aún teniendo la misma edad unas parecen más mayores que otras. Por ello, en las Unidades Antienvejecimiento lo primero que hacemos es establecer lo que denominamos la edad biológica de la persona, es decir, la edad que tiene su cuerpo. Realizamos pruebas físicas, biológicas o psicológicas y, en base a esos resultados, establecemos el mejor tratamiento posible siempre dependiendo de las características individuales de la persona. A los seis meses se realiza un control y se ajusta el tratamiento si es necesario”. Las terapias antienvejecimiento se aconseja iniciarlas sobre los 50 años. Como apunta el profesor Tresguerres, “no es lo mismo iniciar este tratamiento a los 80 que a los 50. Podemos prevenir un ligero deterioro e incluso modificarlo pero no se puede detener un proceso agravado. Además, la evidencia nos indica que cuanto antes se inicie, mejores resultados se obtienen”. En los hombres, el envejecimiento se produce de forma paulatina, mientras que en las mujeres el proceso se acelera sobre los 50 años coincidiendo con la disminución del nivel de estrógenos.
Por último el director de la Unidad antienvejecimiento de la Fundación Tejerina , señaló que no se trata de que vivamos mas años, sino de que los que vayamos a vivir los vivamos con mejor y mayor calidad.
[Fuente: noticias.com]
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