EN GALICIA SE PROPONEN CONVERTIR LOS MONASTERIOS EN RESIDENCIAS PARA MAYORES

El plan es sencillo: transformar los monasterios en residencias para mayores. Los antiguos monasterios abundan en Santiago y en toda Galicia y son construcciones preparadas, por su misma naturaleza, para albergar una vida en comunidad, semejante a la que se puede desarrollar en una residencia de ancianos.
Además, ofrecen una serie de ventajas muy adecuadas para que los mayores puedan llevar una vida mejor. Poseen patios amplios y jardines, en los que pueden pasear o hacer gimnasia, huertos, grandes comedores, una estructura en la que es fácil orientarse…

Los monasterios son propiedad de la Iglesia y de las órdenes monásticas. Es evidente que habría que llegar a un acuerdo con sus legítimos propietarios para utilizar los edificios con este fin. Pero podría llegarse a buenos arreglos si se estudia cada caso en particular. Por otra parte, la Iglesia ya ha comenzado a adaptar algunos de sus inmuebles a las nuevas necesidades. Un ejemplo es el de monasterio de San Martín Pinario, cuyas instalaciones acogen a los estudiantes del seminario durante los meses lectivos de invierno. El inmueble se transforma con la llegada del verano y, a medida que los alumnos abandonan las aulas, van entrando los peregrinos que se alojan allí durante el verano para visitar la tumba del Apóstol.

En general, el número de monjes ha descendido en los últimos años. Existen bastantes monasterios con poca ocupación, de forma que su uso como geriátricos podría tener efectos positivos para todos. Las órdenes religiosas verían mejorados sus edificios, que podrían pasar a estar bajo una especie de tutela compartida entre sus propietarios originales y las entidades encargadas de las residencias. Esto permitiría que se empleasen más fondos para su conservación y puesta a punto, lo que repercutiría positivamente en el edificio y en los propios monjes. Más problemas habría con las órdenes de clausura, aunque siempre sería posible separar las zonas de la residencia de la de los religiosos y adaptar los horarios para permitir una convivencia correcta.

Para los ancianos, los monasterios supondrían tener acceso a grandes instalaciones que, en algunos casos, precisarían de obra de adaptación para sus nuevos usuarios. Unas modificaciones que no deberían dañar ni difuminar el contenido histórico y religioso de los inmuebles. Sin embargo, la principal ventaja de adaptar los monasterios como residencias es que, a no ser que los trámites burocráticos se eternizasen, sería una rápida solución para el abrumador déficit de plazas de geriátrico tanto en Santiago como en Galicia.

En agosto del año pasado la cuarta parte de la población gallega pasaba de los 65 años. La abundancia de mayores no garantiza que estén bien atendidos, el índice de atención era sólo del 4,84, cinco puntos por debajo de la media estatal. La apertura de nuevas residencias oxigenó un poco la situación, pero por aquellos días la lista de espera para entrar en el centro Porta do Camiño, por ejemplo, era de 300 personas, y, por lo tanto, de unos cuatro o cinco años.

[Fuente: lavozdegalicia.es]

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