MUCHOS MAYORES Y JUBILADOS PADECEN EL LLAMADO “SÍNDROME DEL ESCAPARATE”
Es muy frecuente observar a personas mayores, ancianos y viejos parados delante de un escaparate, observando atentamente los productos de todo tipo que allí se exhiben. Los transeuntes al verlos se preguntan si gracias a la mejoría de las pensiones de jubilación, tan cacareadas por los gobiernos de turno, se están convirtiendo en “consumistas compulsivos” tan propio de los tiempos que vivimos. Nada más lejos de la realidad. Las personas mayores, sobre todo las que no están acostumbradas a caminar y a hacer ejercicio frecuente, sufren de diversas dolencias típicas del envejecimiento: falta de riego en las piernes y pies, flebitis, hinchazón de los tobillos, dolores musculares, etc. Todo ello trae como consecuencia que se cansan, se fatigan y necesitan pararse de vez en cuando. Y qué mejor fórmula que pararse delante de un escaparate, de una tienda, de un comercio, mirar y remirar los artículos diversos que allí se exhiben, no para comprarlos, no para adquirirlos, sino sencillamente para descansar un rato, para recuperar fuerzas, para acompasar la respiración, para distraer un poco de sus achaques y dolencias. Es el llamado “síndrome del escaparate”
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Comment por Antonia en 10.09.2008:
Chaval no tienes ni idea de lo que has escrito, el sindrome del escaparate no es para hacer el bobo, ni el payaso, ni reposar, ni falta de ejercicio…y todas las tonterias que dijiste.
Casualmente son pequeñas lesiones por haber trabajado mucho, y hay que pararse mejor en un escaparate para no llamar la atención ya que el dolor es tan intenso que cada cinco minutos hay que pararse, ojala nunca lo tengas o alguien de tu familia, sino siempre habra alguien que al igual que tu con los demás, tambien se riá de ti… Acuerdate!!
Comment por Ester en 11.29.2008:
Es cierto, es algo muy serio. Mi padre lo padece y no siempre le sucede cuando hay un escaparate cerca, así que tiene que pararse donde le pille y lo que menos le preocupa cuando le aqueja el dolor es si llama la atención o no, porque simplemente no puede seguir caminando.
Cuando vamos con él mi madre y yo también nos tenemos que parar para no dejarlo atrás.
Mi padre fue fumador empedernido durante muchos años hasta que sufrió un infarto y lo dejó y tuvieron que operarle para ponerle unos extensores de las arterias para que no se le vuelvan a cerrar.
Hay que hablar con más conocimiento de causa de estas cosas.
Un saludo.