Es necesario prepararse a la jubilación para no sufrir “jubilopatías”
Los trabajadores que se retiran pueden sufrir “jubilopatías” como depresión y pánico. Los empleados estatales y la mayoría de los privados se jubilan en Argentina, como en casi todos los países de iberoamérica, sin ninguna preparación, pese a que los gerontólogos advierten que un retiro abrupto de la vida laboral puede generar “jubilopatías”, como depresión y ataques de pánico vinculados a ese proceso. Alteraciones en la rutina diaria, incremento del tiempo libre y una disminución en los haberes son algunos de los cambios más visibles que genera el retiro formal del mercado laboral, una transición que puede aguardarse con mucha expectativa o temor, según cada caso particular. No obstante, la mayoría de las empresas y oficinas públicas del país carecen de talleres prejubilatorios que preparen a sus empleados y directivos para el cese de tareas, una práctica muy difundida en Estados Unidos y Europa donde se estimula la formación de asociaciones civiles, los cargos honorarios y nuevas designaciones que valoren la experiencia.
“Más allá de los duelos, los cambios y las pérdidas, el retiro abre una amplia gama de posibilidades y de recursos laborales y recreativos”, afirmó la gerontóloga Laura Bottini, directora del Programa Proteger del gobierno porteño, que trabaja en la atención de los adultos mayores vulnerables de la ciudad.
Bottini señaló que después de jubilarse, mucha gente encuentra vocaciones postergadas —incluso, con fines de lucro—, vuelve a la actividad académica, integra asociaciones civiles, realiza viajes que siempre quiso hacer, se aboca a la familia o continúa en el mismo trabajo con una nueva asignación de tareas.
“Las empresas deberían tomar conciencia porque el beneficio es para todos”, afirmó la gerontóloga y comentó que hay compañías estadounidenses, por ejemplo, que contratan a los directivos que se retiran para que den charlas en colegios técnicos y dirijan las capacitaciones de los nuevos empleados. “Los jóvenes tienen mucha preparación, pero no tienen ni la experiencia ni los valores adquiridos en años de trabajo que sí pueden transmitirles los directivos que se jubilan”, agregó.
Para el director de la Escuela de Gerontología de la Universidad Maimónides, René Knopoff, este reposicionamiento en la vida es necesario porque la falta de proyección del futuro genera mucha angustia y puede provocar jubilopatías. “Estrés, angustia, depresión: las jubilopatías son problemas originados en la falta de adaptación vinculadas al retiro”, explicó Knopoff y advirtió que si se agudizan, estos síntomas pueden transformarse en problemas cardiológicos o mentales graves. “En nuestra sociedad, el trabajo es más que un ingreso económico, es una ubicación social”, afirmó el gerontólogo y dijo que cuando la persona no está preparada para jubilarse, siente que el tiempo dispo nible “le pesa”, y eso le genera angustia.
[Fuente: lacapital.com.ar]
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mayo 16th, 2008 at 2:34 pm
Estimados señores:
He leido con especial interés el articulo arriba publicado y me parece que demuestra claramente la realidad que vivimos las personas de la tercera edad en especial para aquellos que hemos tenido una vida laboral intensa, pero quisiera describirle lo siguiente:
En nuestro país ser viejo es una calamidad, ya desde que cumples los cuarenta no consigues empleo y al pasar de los sesenta te considerán un anciano decrépito con el agravante que la única pensión que recibes para mantenerte es la de seguro social, por cierto es bien pauperrima a excepción de los entes gubernamentales que contemplan planes de jubilación para sus empleados, lo cual no permite hacer grandes cosas y para lo único que sirven es para comprar los medicamentos productos de los achaques de la edad.
Pienso que una persona a partir de los 50 años hasta los 68 o 70, puede aportar un cúmulo de conocimientos y experiencias a las empresas que no podrían obtener con personas jovenes.
Gracias por esta opotunidad, se despide de Ustedes,
Atentamente,
Raffaele Capobianco
Venezuela
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