Los centenarios se multiplican en España
Diez mil personas superan ya el centenario. ¿Qué hay que hacer para vivir tanto? España cuenta ya con casi 10.000 centenarios y las previsiones hablan de quintuplicar ese número en el año 2050. La receta para alcanzar los tres dígitos no parece compleja: comer y beber con moderación, no fumar y vivir con alegría. Llegar a soplar cien velas en la tarta de cumpleaños y hacerlo en buenas condiciones físicas y mentales es un deseo que casi todo el mundo pediría sin apenas dudarlo. Pero ¿es posible? Para muchos españoles ya es una realidad. Los datos del INE de 1 de enero del 2006 indican que en España hay casi 10.000 centenarios, cifra que podría ascender a 50.000 en el 2050, según las previsiones de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).
Coincidiendo con la publicación de esos datos, los laboratorios Pfizer han sacado a la luz el estudio Los 100 de 100, un compendio de entrevistas a centenarios anónimos en las que narran cómo ha sido su vida y lo que han hecho para llegar a superar el siglo en unas condiciones más que aceptables. En la lectura de este libro se puede vislumbrar las claves para alcanzar esa mítica edad, impensable para la mayoría hace tan sólo unos años, y que ahora se perfila como una posibilidad más que razonable. No en vano, España es el segundo país del mundo con mayor número de centenarios y supercentenarios (mayores de 108 años), detrás de Japón (cuenta con 25.000), y uno de los que poseen el título de tener la esperanza de vida más larga del planeta: 83,9 años para las mujeres y 77,3 para los hombres (datos del INE correspondientes al 2006).
“Mi padre decía que el cuerpo es como un tractor, hay que moverlo bien y te responde”. Así resume uno de los centenarios entrevistados por el equipo de Pfizer a la pregunta de qué ha hecho para vivir tanto. Además de comer lo justo y necesario y siempre variado, responde que hay que llevar una vida activa desde el punto de vista tanto físico como mental y cultivar la visión positiva de la vida, uno de los consejos quizás más difíciles de seguir en un mundo que se caracteriza en términos generales por el malhumor y la protesta. Y es que, como dice Antonio, natural de un pueblecito de Pontevedra: “No se llega a los cien años si no se ve lo hermoso de la vida”. Oel quimíco y farmacéutico Manuel, otro centenario de Santander, quien no cesa de sugerir que “no hay que tomarse las cosas a la tremenda, porque si las cosas vienen así, así es. No hay que ir saludando el fracaso de antemano”.
Ya estos requisitos anímicos se suma uno de importancia nada desdeñable: la herencia genética. Una buena parte de los centenarios tienen antecedentes de familiares que han llegado a edades avanzadas. Según los expertos, la genética está detrás de entre el 25 y el 30% de los casos de personas que han alcanzado los cien años. El 75% depende de lo que se llama ambiente, que comprende aspectos como “la nutrición, hábitos dietéticos y hábitos sociales”, según afirmó el profesor titular de la Universidad de Cantabria Dámaso Alonso en el congreso de la SEGG celebrado en Palma de Mallorca el pasado mes de junio.
En cuanto a la alimentación, diversos estudios ponen de manifiesto que seguir una dieta baja en calorías (sobre todo, a partir de cierta edad) prolonga la vida. Así lo ha puesto de manifiesto un estudio dirigido por el profesor de la Universidad de Sevilla Antonio Ayala, realizado en ratones, que revela que consumir menos calorías que las recomendadas, eso sí, con un suplemento de vitaminas y minerales que evite cualquier carencia nutricional, prolonga la vida. No comer demasiado es una de las recetas que más repiten los centenarios cuando se les pregunta cómo vivir tanto. Lo dice Balbina, nacida en Navarra hace cien años; o Benito, con 101; o Cruz, emigrada a Argentina, que recomienda a los jóvenes “que no se pongan glotones” y coman “cosas serias, no grasas”.
Pero, aunque controlarse con la comida es importante, más aún lo es no pasarse con la bebida. Así lo indica Ramón, otro navarro que también se fue a Argentina, en su caso para no tener que hacer el servicio militar: “He sido metódico en las bebidas y no he trasnochado casi nunca. Y eso que a mí me gusta un vaso de vino, pero de ahí no paso. Iba a las fondas y me bebía un cuartito, de ahí no pasaba nunca”.
Y del tabaco reniegan la mayoría de los entrevistados por la fundación Pfizer, sobre todo las mujeres, que relatan con orgullo cómo consiguieron eludir esa moda.
Eso sí, una buena parte coincide en la necesidad de mantener una vida activa, algo que muchos han practicado en sus entornos rurales. Hay otros tantos que, además, abogan por cultivar la mente y mantener la curiosidad por todo lo que les rodea. Lo dice Angelita, nacida en Santander hace 101 años: “He leído mucho y todavía puedo leer algo. Es fundamental no dejar de sorprenderse, ya que la vida nos está ofreciendo maravillas siempre”. “Me encantan los números, algo que me ayuda a mantener la concentración es dedicarme a hacer números y pasatiempos”, dice Antonio, un pontevedrés que se ha “dedicado a sobrevivir” tras sufrir la Guerra Civil, perder a su mujer – “no creo que haya místico que que haya amado a Dios con más entrega de lo que yo amé a Celia”- y posteriormente, a su hijo.
El psiquiatra Jesús Fraiz, que ha realizado estudios sobre centenarios y supercentenarios, ha encontrado una característica común en estas personas: el haber prolongado al máximo su actividad profesional. El trabajar, y encima mucho, es uno de los aspectos que más se repite en Los 100 de 100. Tanto han trabajado que tienen claro que ahora se vive mejor, por lo que recomiendan aprovechar las ventajas que ofrece la vida actual “en la que las necesidades básicas están cubiertas”, señalan. No en vano, la mayoría de estos centenarios aún recuerda lo que es tener hambre.
[Fuente: lavanguardia.es]
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febrero 8th, 2008 at 8:28 pm
Dentro de unos años no lo sé pero ahora mismo yo lo que veo esque España está llena de ancianos.
para mí ES LA RAÍZ DE TODOS LOS PROBLEMAS QUE HAY AHORA EN ESPAÑA: porque un país donde no hay nada más que ancianos (acaparando las camas sde los hospitales publicos,los transportes públicos,las plazas de los parques y con un sistema de residencias que no abarca todo lo que hay) y pocos jovenes (y los pocos que hay están hechos polvo: en trabajos precários,sin posibilidad de poder tener una vivienda y obligados a cuidar de tanto mayor).
Claro: la situación obliga a importar jovenes de otros paises.
Es un tema espinoso del que a nadie le gusta hablar (porque todos tenemos que llegar y además son nuestros padres,nuestros tíos,nuestros abuelos)…pero yo es lo que veo día a día.
noviembre 14th, 2009 at 1:04 pm
¿Qué es la raíz de todos los problemas? no lo entiendo.
septiembre 5th, 2010 at 3:04 am
Se que los espartanos pueblo guerrero y amante de la fuerza bruta despenaban a los ancianos y discapacitados. Esto es algo que me repugna asi como el comentario acerca de la “raiz de los problemas” que se comenta antes. Lo que pasa es que la familia en crisis hace pensar tan absurdamente. Segun se el Presidente Obama le debe mucho a sus abuelos el exito de su fromacion y de lo que ahora ha llegado a ser. Ojala y yo hubiera conocido a mis queridos abuelos y hubiera obtenido un legado del cual muy pocos disfrutan.