Hemos logrado dar años a la vida, ahora debemos dar vida a los años
Galicia es, después de Asturias, la comunidad autónoma con mayor tasa de defunciones. Lo que guarda una relación muy directa con el alto grado de envejecimiento de la población que presenta la sociedad gallega. El envejecimiento de la población, es decir, el aumento de los años de esperanza de vida en unas condiciones aceptables, es un gran éxito social de Europa, que no obstante entraña sus riesgos y plantea una serie de dificultades. Y son estos riesgos y estas dificultades, a las que los gobiernos y los ciudadanos deben enfrentarse, los que habrán de tener en cuenta unos y otros a la hora de poner en marcha las políticas y medidas más adecuadas para solucionarlos, sin olvidar el desafío que todo ello representa para la cohesión social.
A finales del pasado mes de octubre se celebró en Madrid una jornada sobre El envejecimiento de la población, promovida por el Consejo Económico y Social, en la que intervinieron, entre otros, el director del Centro de Políticas Sociales de Viena, Asghar Zaidi, cuya conferencia se centró en los ‘Rasgos y características del envejecimiento desde una perspectiva Europea’.
En los próximos años, España aumentará el índice de dependencia, porque la velocidad de envejecimiento es mucho más rápida que en otros países europeos. Por lo tanto, según Zaidi, “España se enfrentará al desafío del envejecimiento de la población y a los problemas que surjan a raíz de él mucho antes que en otros países europeos, y las políticas públicas tendrán que reaccionar mucho antes que en otros países europeos”.
El director del Centro de Políticas Sociales de Viena señala cinco áreas sobre las que, a su entender, es urgente realizar reformas, con el fin de estar preparados para afrontar el envejecimiento de las sociedades en el futuro: política de pensiones; política de sanidad y atención a largo plazo, política de empleo, política de inmigración e integración; desarrollo de infraestructuras.
En efecto, si las personas viven más tiempo, habrá que contemplar pensiones para jubilaciones más largas, una atención sanitaria y unos servicios sociales adecuados a personas de edades cada vez más avanzadas, etc. En definitiva, serán necesarios muchos más recursos destinados a estos fines. Porque de lo que se trata es de vivir más, pero no peor.
En Galicia, las zonas del interior ya superan la proporción de que una de cada tres personas cuenta con más de 65 años. Lo cual quiere decir que su índice de dependencia es muy alto, y ello conlleva un serio problema de cohesión social entre generaciones, pues sobre las espaldas de los menos (los activos) recae el peso del pago de las pensiones a los más (los jubilados). Previsiblemente, ese grado de dependencia se trasladará a medio plazo al conjunto de la población gallega.
Para sostener el gasto que genera el envejecimiento hay que contar con unos recursos públicos y privados adecuados. Por tanto, con unos ingresos, que en el caso del sector público se obtienen vía impuestos. Sin entrar en la cuestión concreta del sistema de pensiones, garantizar la financiación de la sanidad y de los servicios sociales destinados a cumplir la Ley de Dependencia debe ser uno de los objetivos irrenunciables de la fiscalidad española. Así que mucho cuidado con las rebajas electoralistas, porque el remedio puede ser peor que la enfermedad.
[Fuente: elcorreogallego.es]
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Comment por Asociacion Mexicana de Actividad Fìsica y Deporte para Adultos y Ancianos en 05.19.2008:
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