El envejecimiento genera deterioros, desgaste, pero…

Es un principio básico del envejecimiento de los seres humanos. Al envejecer los humanos sufrimos un desgaste progresivo, sentimos que nos vamos deteriorando, que inluctiblemente vamos poco a poco decayendo. Es el principio conocido por la “deleteriedad”. Sin darnos cuenta nos vamos haciendo viejos, caminamos hacia una decrepitud, ha cia un declinar inexorable.

Esto es cierto, pero frente a este principio de la “deleteriedad”, los gerontólogos, los expertos en envejecimiento humano, nos dicen que debemos tener en cuenta el principio de la “regularidad”, que nos enseña que todo envejecimiento humano es regulabble. Que cada uno de nosotros puede intervenir en su propio proceso de envejecimiento personal y regularlo, frenarlo, ralentizarlo y, por encima de todo, evitar que se haga acelerado y patológico lleno de traumas y síndromes.

Envejecer, ciertamente, es decaer, es declinar, es ir a menos. Pero este decaimiento debe ser equilibrado, armónico, lento, “normal”. Podemos evitar acelerones, debemos poner los medios para evitar los riesgos, las pluripatologías, las atrofias, el envejecimiento vertiginoso, que nos hace envejecer en dos o tres meses lo que otros coetáneos envejecen en cinco o diez años…

Y esto es posible. Es la llamada “Gerontología de Intervención”. Podemos y debemos intervenir en nuestro propio proceso intransferible de envejecimiento personal y tratar por todos los medios de frenarlo. Se puede estimular y mejorar la salud (física, mental y social). Se pueden evitar los riesgos y vivivir con salud y bienestar los años que Dios quiere que vivamos.

Esto no es una utopía. Esto es posible. Y las páginas de este blog intentar poner su granito de arena para que muchas personas mayores, muchos jubilados y pensionistas, muchos adultos mayores que leen estas páginas desde España e Iberoamérica, puedan mantener y mejorar su salud, su bienestar personal y su calidad de vida.

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