Cantabria: los jubilados disfrutan con huertos ecológicos
Huertos ecológicos para jubilados y pensionistas en Cantabria. El proyecto pretende implicar a algunos de los municipios de Cantabria en la creación de nuevas fórmulas de vida activa para los jubilados y pensionistas que supongan un cambio y una alternativa de ocio, que les ilusione y les motive.
«Una manera de estructurar el tiempo, una sensación de comunidad, un sentimiento de propósito compartido». Con estas palabras John R. Trauth, consultor financiero y estratégico para jubilados en San Francisco (EE.UU.) define lo que lo que el trabajo nos da y que desaparece con la jubilación. En muchos casos, ésta supone una ruptura en la relación profesional y, sobre todo, vital del trabajador, el cual deja de levantarse a diario para ir al trabajo y se levanta para vivir. Esta etapa a menudo va acompañada de desorientación, inseguridad económica, marginación social y sentimiento de inutilidad. Por tanto, según Trauth, crear las condiciones para que estos tres elementos no se pierdan con la jubilación resulta esencial.
Otro factor a tener en cuenta es que durante la vida laboral del trabajador el ambiente de trabajo ha sido el escenario donde se ha tejido la red de relaciones entre las personas que ayuda a crear un nexo social entre ellas. Con la jubilación se produce la ruptura y la quiebra con esas relaciones sociales.
Evitar estos elementos negativos que aparecen una vez finalizado el periodo de ‘luna de miel’ de la jubilación (alegre inactividad, vacaciones prolongadas, viajes, etc.), que dura unos meses, y propiciar actividades nuevas e ilusionantes que enganchen a los jubilados en su nueva situación, es función de las distintas administraciones y, en especial, la municipal, pues a ellas corresponde dotar de servicios a sus propios ciudadanos y velar por su bienestar y salud. Y de las distintas federaciones y asociaciones de jubilados y pensionistas, pues sin su participación y responsabilidad no podría llevarse a efecto.
La Unión de Pensionistas, Jubilados y Prejubilados de UGT-CANTABRIA, asumiendo la responsabilidad que le compete hacia sus afiliados, dedica parte de sus esfuerzos a proporcionar iniciativas y actividades relacionadas con su bienestar, tanto en lo social como en el ocio y entretenimiento. En este sentido, el pasado año nos planteamos incrementar estas actividades incorporando nuevas iniciativas y, entre ellas, propiciar la creación en Cantabria de los llamados ‘huertos ecológicos para jubilados y pensionistas’, experiencia que, según nuestros datos, está gozando de una gran aceptación en muchos municipios españoles.
¿Y por qué ‘huertos ecológicos’?. Por dos razones fundamentales: Son conocidos los beneficios de la horticultura como terapia, que se viene aplicando por expertos en la rehabilitación de pacientes. Estos beneficios son tanto físicos como emocionales e intelectuales, ya que la actividad física que entraña cultivar la huerta, en pequeña escala, resulta especialmente favorable para las personas mayores, que ganan resistencia y flexibilidad. Asimismo, proporciona una alternativa de ocio que además de favorecer la actividad física al aire libre propicia las relaciones sociales, establece un tiempo de ocupación ordenado, procura un entretenimiento saludable y, al mismo tiempo, permite disfrutar de los productos obtenidos mediante el trabajo no lucrativo.
En cuanto a la agricultura ecológica podemos afirmar que es una manera de cultivar la tierra respetuosa con la naturaleza, ya que trata de prologar al máximo el periodo de madurez del suelo, devolviendo al terreno la materia orgánica extraída en las cosechas, sin ‘exprimirlo’ con cultivos intensivos y cultivando especies adaptadas al medio. Utiliza la menor cantidad de agua posible sin derrochar una gota por encima de la estrictamente necesaria y en el momento adecuado, para que sea totalmente aprovechada por el cultivo. Asimismo, tiende a utilizar productos y energías que no dañen el ecosistema.
Y no podemos olvidar que con esta actividad los jubilados pueden colaborar en la educación de los escolares en el conocimiento del medio natural. En la sociedad urbana se ha producido una ruptura en la cadena de transmisión de la cultura tradicional y resulta necesario que ésta no desaparezca y se aproveche lo que viene a denominarse la ‘Universidad de la Experiencia’ de las personas jubiladas. No debe desdeñarse que los escolares, de la mano de los hortelanos, sean iniciados en la cultura agrícola ecológica y los huertos sirvan puntualmente de laboratorios de prácticas de los conocimientos adquiridos en las aulas.
En España los ‘huertos ecológicos para jubilados y pensionistas’ tienen una creación relativamente reciente, siendo uno de los pioneros el Centro de Estudios Ambientales, dependiente del ayuntamiento de Vitoria, quien comenzó su andadura en el año 1998 en Olárizu, al amparo de otras instalaciones bioclimáticas de jardinería, viveros forestales y frutales, invernaderos, etc. Sin embargo, en algunos países europeos hace ya algunos años que existen y con creciente éxito.
En general, son iniciativas municipales que en mayor o menor grado implantan los ayuntamientos, dentro de sus concejalías de Medio Ambiente y Servicios Sociales y la colaboración de las asociaciones de pensionistas y jubilados de su municipio, con la puesta a su disposición de fincas de una relativa gran extensión (entre 5.000 y 8.000 m2) dividida en parcelas que oscilan entre 25, 50 y 100 m2, (dependiendo de los distintos ayuntamientos y de la orografía de las mismas), debidamente señalizadas, urbanizadas y con instalaciones complementarias de almacenes, vestuarios, aseos y local de usos múltiples destinado a charlas y cursos teórico-prácticos de agricultura ecológica y que además cumple el fin de servir como local social para facilitar las relaciones sociales entre los hortelanos, donde habitualmente se celebran meriendas y barbacoas en las que participan con gran entusiasmo.
Dependiendo de los municipios, las adjudicaciones de las parcelas se realizan a jubilados y pensionistas entre 55, 60 ó 65 años de edad, por periodos de 2 a 4 años, prorrogables y con libertad para los cultivos, siendo de su responsabilidad la plantación de las hortalizas y verduras así como de cuidarlas hasta su cosecha, que está destinada exclusivamente a su consumo privado. Cuando la demanda excede la oferta se realizan sorteos entre los solicitantes y los excluidos quedan en situación de espera a la creación de nuevos huertos o las vacantes que puedan originarse entre las adjudicadas.
Generalmente, todo el material necesario para el cultivo, desde semillas a estiércol, regadío, aperos y herramientas es proporcionado por los ayuntamientos gratuitamente. En otros casos los hortelanos abonan, a precio de coste, las plantas y los abonos que le son proporcionados así como la gasolina de las moto azadas que tienen a su disposición, optándose en otros supuestos por establecer una simbólica tasa por el uso de los huertos que sirve para cubrir ciertos gastos.
En resumen, esta experiencia viene funcionando con éxito en muchos municipios españoles y en próximas fechas en Santander, con la instalación de los primeros huertos en la Finca Altamira. Mención especial merecen las experiencias de Valladolid y Vitoria, que visitamos recientemente, donde los hortelanos disfrutan de unas instalaciones ejemplares que muestran al visitante con gran satisfacción y orgullo.
Estas experiencias exitosas nos alientan en nuestro propósito de impulsar la creación de ‘huertos ecológicos para jubilados y pensionistas’ en algunos municipios cántabros, sobre todo aquellos que, por tener una mayor población urbana, disponen entre sus jubilados y pensionistas de personas que proceden del mundo industrial, financiero o de servicios y nunca han tenido la oportunidad de cultivar sus propios huertos ni emplear parte de su tiempo en un trabajo que se convierte en ocio y entretenimiento al aire libre. Obviamente, los municipios rurales (que son muchos en Cantabria) se verían en dificultades para encontrar entre sus mayores a personas que no hayan cultivado su propia huerta o que, con toda probabilidad, lo continúen haciendo. En otros casos, un número no pequeño de jubilados de las industrias procede en origen del mundo rural, al que tuvieron que renunciar por el atractivo del trabajo asalariado en las industrias emergentes en las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo. Para ellos, cultivar sus huertos y obtener sus propias cosechas sería como la «vuelta a los orígenes», lo que, sin duda, les reportaría grandes satisfacciones y un cierto orgullo.
En síntesis, el proyecto pretende implicar a algunos de los municipios de Cantabria en la creación de nuevas fórmulas de vida activa para los jubilados y pensionistas que supongan un cambio y una alternativa de ocio, que les ilusione y motive y que estructure su tiempo (atención y cuidado de su huerto), que les proporcione una sensación de comunidad (hortelanos) y que les procure un sentimiento de propósito compartido (obtención de buenas cosechas de productos de calidad).
[Fuente: eldiariomontanes.es]
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Noviembre 28th, 2009 at 11:15 pm
me guastaria que me contactaran para saber massobre esto