Muchos jubilados del trabajo se jubilan de la vida

Toda su vida se la han pasado trabajando. Toda su existencia ha estado dedicada a ganar dinero con el sudor de su frente. No saben hacer otra cosa que trabajar. Y, por eso, cuando llega la fatídica fecha del cese laboral y del retiro, muchos jubilados y pensionistas, muchos adultos mayores, no saben qué hacer.

Son muchos los jubilados y las personas mayores en general que, a partir de los 65 años, viven:

ABURRIDOS: sin saber qué hacer, encerrados en sus casas, en sus centros…

AUSENTES: ensimismados, ajenos a lo que les rodea…

APÁTICOS: sin pasiones, sin ilusiones, sin intereses…

ARRINCONADOS: a nivel personal, familiar, social…

AISLADOS:  incomunicados, sin relaciones personales…

ABANDONADOS: a su suerte, apoltronados en su sillón preferido…

ANOREXICOS: sin apetito vital, sin hambre de vivir…

ATRABILIARIOS: con mal genio, siempre irritados, de malhumor…

ABATIDOS: desplomados, desalentados, desanimados…

AVEJENTADOS: prematuramente, improvisadamente…

AGOBIADOS: por los achaques, enfermedades, dolore, frustraciones…
AUTOMARGINADOS: sin salir de casa, como el caracol en su caparazón…

Y, curiosamente, todos estos adjetivos comienzan por la letra “A”, al igual que la palabra ANCIANO.

Porque estas personas mayores, en verdad,  no son jubilados, son ANCIANOS. prematuros…

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