Hay que mimar los ojos en las vacaciones veraniegas
El sol del verano, la sal del mar, el cloro de las piscinas o las alergias son factores que pueden ocasionar molestias y otros problemas en los ojos durante el verano. Resulta habitual que durante esta época del año se produzcan más problemas oculares como irritaciones, conjuntivitis alérgicas e infecciosas, golpes, picaduras, quemaduras, hinchazones u orzuelos que, si no son tratados a tiempo, pueden llegar a desarrollar enfermedades más serias como pterigión, cáncer, cataratas, conjuntivitis tóxicas o queratitis.
Por este motivo la prevención adecuada resulta indispensable durante el verano para garantizar una buena visión y calidad de vida. La Clínica Oftalmológica TACIR, dirigida por el Dr. Fernando Castanera, recomienda extremar las precauciones durante los próximos meses:
-Usar gafas protectoras de calidad que certifiquen el filtro UV siempre que se tome el sol, se vaya a la montaña o se haga deporte. Unas gafas oscuras sin filtro o de mala calidad pueden ocasionar cierta dilatación pupilar lo que conlleva un aumento de la entrada de radiación UV al ojo, con mayor riesgo de daño que si no se llevaran puestas.
-Tomar el sol con los ojos cerrados y no mirar directamente el sol, aunque se utilicen gafas protectoras.
-Usar lubricantes o lágrimas artificiales en ambientes secos.
-Limpiar los párpados y pestañas para eliminar polvo o restos de secreción.
-No nadar con lentillas o, si fuera necesario, utilizar desechables de un solo día de uso, para evitar queratitis.
-Evitar el contacto excesivo con el cloro de las piscinas.
-Evitar la exposición excesiva al sol y a la sal del mar.
-Evitar el contacto de la crema protectora en los ojos.
-Evitar el contacto con plantas o flores que puedan ocasionar alergias.
En caso de irritación, enrojecimiento, escozor o picor posterior a la exposición al sol, se recomienda el uso de colirios. Si las molestias persistieran muchos días, se debe acudir al oftalmólogo para evitar posibles complicaciones.
Es importante recordar que durante los meses de verano la intensidad de la radiación ultravioleta es más alta y que, alrededor del mediodía, el sol está en su punto más alto y los niveles de UVB son los más elevados. En la montaña o en altitudes, la intensidad de la radiación ultravioleta aumenta y, por lo tanto, el riesgo de exposición excesiva al sol es mayor. Las nubes reducen el nivel de radiación ultravioleta, pero no la eliminan completamente. Según el espesor de las nubes, es posible sufrir quemaduras en un día nublado, y esto hace aumentar el riesgo de daños a la vista a largo plazo, aunque no haga mucho calor. Algunas superficies, como la nieve, la arena, la hierba y el agua pueden reflejar gran parte de la radiación ultravioleta que reciben. Debido a la reflexión, la intensidad de la radiación ultravioleta puede ser mayor de lo que parece, incluso en zonas de sombra.
Las investigaciones han demostrado que la radiación UV aumenta la probabilidad de sufrir ciertos tipos de cataratas. Estas lesiones oculares provocan la pérdida de transparencia en el cristalino, con lo cual se nubla la visión. Si no se trata, puede producir ceguera. Si bien las cataratas pueden curarse gracias a las técnicas modernas de cirugía ocular, esta lesión debilita la vista de millones de personas en el mundo. Otras clases de lesión ocular son el pterigión, que consiste en el crecimiento de tejido en la superficie del ojo que puede obstaculizar la visión, el cáncer de piel en los párpados y la degeneración de la mácula. Todos estos problemas pueden atenuarse con una adecuada protección de los ojos contra la radiación UV.
La Clínica Oftalmológica TACIR vela siempre por la salud visual del paciente ofreciendo experiencia, calidad y tecnología avanzada. Su profesional equipo médico defiende el diagnóstico precoz como método indispensable para la detección de posibles enfermedades futuras.
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