Los Adultos Mayores deben ser la luz del mundo
“Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”.
Y todos ellos de inmediato dejaron la nasa y los aparejos de pesca, se bajaron de la falúa y le siguieron al instante. Y desde entonces no se separaron de Jesús y estaban en su interior muy contentos porque con Jesús les iba bien. Y su vida rutinaria y aburrida, sin ilusión y sin proyectos, que hasta ese momento estaba padeciendo sin saberlo el llamado “trauma jubilatorio”, comenzó a tener sentido. Y Jesús les iba instruyendo en el camino de la salvación. Y les decía:
“Vosotros tenéis que ser hombres-profetas anunciadores de tiempos mejores. Porque los ancianos y los viejos tienen que pasar de las tinieblas a la luz; de una vida mortecina y alienada a una existencia jubilosa y bienhechora; de un vivir anodino y sin ilusión a un vivir con dignidad, dinamismo y felicidad”.
“Vosotros tenéis que ser hombres-mesías salvadores de otros hombres, fundamentalmente de los hombres y mujeres de edad avanzada que viven indefensos, desmoralizados y marginados. Porque existen muchos jubilados y pensionistas que se dejan arrastrar por el fatalismo de la edad y se dicen a sí mismos “¿Ya para qué? Si no valemos para nada”; otros se automarginan y minusvaloran pensando en su interior “En verdad somos chatarra”, “Somos la escoria de la sociedad”; otros son víctimas de su propio derrotismo cuando afirman “Esto no hay quien lo arregle”; otros se repliegan sobre sí mismos y se encierran en sus casas como el caracol en su caparazón porque dicen “Que me dejen tranquilo; soy un jubilado”; otros se pasan los últimos años de su vida con los ojos puestos en el pasado “que siempre fue mejor”; finalmente, están aquellos que viven bajo un egoísmo más o menos disfrazado al tener solucionado “su” problema de pensiones, de vivienda y de salud y sin preocuparse de los Mayores que sufren toda clase de problemas y necesidades”.
“Amados míos, vosotros tenéis que ser hombres-testigo ante el resto de los humanos que viven a vuestro alrededor y esforzaros por conseguir una vejez nueva para una sociedad nueva. Hay mucho por hacer. Porque si vosotros no ardéis de amor, habrá mucha gente, especialmente muchos hombres y mujeres mayores, que se morirán de frío, de hambre, de pobreza o de miseria. Y la jubilación tiene que ser la etapa de la liberación de las ataduras, el tiempo de la salvación, la mejor época de la existencia humana”.
Luego Jesús se fue a pasear a la playa de Las Canteras. Y cada vez le seguía mayor número de personas mayores. Cuando hubo llegado al Parque Santa Catalina, pidió un poco de silencio a la multitud y principalmente a los numerosos jubilados que mataban el tiempo libre sentados al aire libre jugando a la brisca, al tute arrastrado, al cinquillo, a la escoba, al mus, al dominó, a las damas, al ajedrez y a otros diversos juegos sedentarios. Y les habló con afabilidad y dulzura:
“Vosotros, los Mayores, sois la sal de la tierra; y si la sal se desvirtúa y pierde su fuerza, ya no puede recobrarla de nuevo y entonces ya no sirve para nada, ni para la comida ni para el ganado ni para el estercolero. Hay que tirarla y la gente la pisa al pasar por el camino. Pues bien, vosotros, los Mayores sois la sal de la tierra: por vuestra probidad demostrada, por vuestra experiencia acumulada, por vuestra sabiduría acrisolada, por vuestro juicio equilibrado, por vuestra prudencia contrastada, por vuestra sensatez manifestada, por vuestras costumbres decorosas, por vuestros consejos juiciosos, por vuestra integridad y generosidad siempre exhibidas”.
“Vosotros, los Mayores, sois la luz del mundo; y, observad bien, una ciudad construida sobre la cima de un monte, no puede menos que verse. Y nadie coge una vela encendida, cuando hay un apagón por una avería en la instalación eléctrica, y la mete debajo de una olla boca abajo, sino que la coloca sobre un candelabro para que alumbre a todas las personas que están en la habitación. Vosotros, los Mayores sois la luz del mundo: porque vuestros ojos irradian serenidad y dulzura, porque vuestro rostro transparenta madurez y cordura, porque vuestra boca refleja bondad y comprensión porque vuestras palabras encienden anhelos e ilusiones, porque vuestros gestos traslucen la ternura de vuestro corazón, porque vuestra mente ilumina a cuantos se acercan a vosotros, porque vuestra vida resplandece luminosa inspirando confianza y amistad hacia los demás”.
“Amados míos, así debéis brillar vosotros para alumbrar a todos los hombres, mujeres y niños que habitan en vuestro entorno. Que ellos vean y experimenten que hacéis el bien a vuestro alrededor, de tal modo que al contemplar vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. El que tenga oídos para oír, que oiga!”.
“Dios es luz y en Él no hay tinieblas. Por eso si decís que estáis en comunión con Él, que sois sus hijos, y andáis en tinieblas, mentís y no obráis la verdad. Amigos míos, tenéis que caer en la cuenta de la situación en que os encontráis durante la etapa de la jubilación. Porque cada día estáis más cerca de la salvación. Está avanzada la noche y el día está cerca. Por lo tanto, dejad a un lado las obras de las tinieblas y empezad a revestiros de las armas de la luz”.
Y diciendo esto, se despidió Jesús de la muchedumbre y subiendo a una falúa que estaba atracada junto al Muelle Santa Catalina en el Puerto de la Luz, por nombre “Miramar”, rogó al patrón que le diese una vuelta por la bahía. Mientras una brisa suave y húmeda se levantaba en el mar, Jesús, elevando sus ojos al cielo, oraba en silencio al Padre. Y rogaba por las personas mayores para que fueran siempre antorchas vivientes que iluminan a su paso las vidas de los demás.
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Comment por artemi en 07.26.2008:
hola me llamo artemi de las palmas de grancanaria.bueno soy uno mas de esos testigos de la luz de un accidente vi a jesus.sus palabras de jesus fueron que me iba a poner bien, que el lo paso peor que yo, que tenia que ser fuerte, que le dijera a la humanidad que la luz exixte y la vida eterna.un fuerte abrazo de esperanza fuerza y fe suerte.