Cada vez hay menos jóvenes y más viejos

Las proyecciones demográficas del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que Asturias tendrá 17.500 habitantes menos en 2018. Pero el verdadero problema, tal y como subrayan todos los expertos, no es que haya menos asturianos sobre la faz de la Tierra. El problema será que los asturianos seremos mucho más viejos y, por lo tanto, nos convertiremos en una población más «costosa» de mantener. Y eso, en el contexto de la negociación de la nueva financiación autonómica, es un asunto capital.

«El gran problema de Asturias es el envejecimiento, sin duda. Dentro de 10 años no habrá suficientes personas para sostener el sistema, porque serán más los jubilados que los que trabajan». Esta afirmación corresponde a un experto de Sadei (Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales), y coincide con lo que opinan todos los conocedores de la materia. Es más, las proyecciones del INE sólo han confirmado y actualizado los temores que políticos, patronal y sindicatos han expresado ya en público en muchas ocasiones.

Esta es la pregunta del millón: ¿habrá en Asturias dentro de una década suficientes trabajadores para regenerar el mercado laboral? Según los expertos, no. ¿Cuál es la solución? El catedrático en Geografía Fermín Rodríguez, lo tiene claro: «Hay que invertir en natalidad y en políticas de familia tanto como se invirtió para que ahora la población asturiana sea tan longeva».

Salimos de la «edad laboral» a marchas forzadas. La última encuesta de población activa (EPA) revela que la población en edad de trabajar se redujo en 400 personas en el último trimestre, y en 1.300 en un año. Y los datos del INE apuntan a que las cosas no van a mejorar. Las proyecciones para 2018 revelan que mientras la población entre 55 y 65 años -tramo de edad próximo a la jubilación- crecerá el 15,5 por ciento en una década, el número de jóvenes entre 16 y 24 años -tramo de jóvenes que se preparan para acceder al mundo laboral- caerá el 33 por ciento. El relevo generacional se prevé, cuanto menos, complejo en el mercado laboral asturiano.

«El problema no se reduce al número y cuantía de pensiones (el sobreenvejecimiento se disparará el 59 por ciento en dos años). Va mucho más allá y afecta a la estructura social y económica de la región. Es todo lo que conlleva una población envejecida en costes sanitarios y sociales y una más que escasa capacidad de regeneración de lo que se denomina población potencialmente activa. El recambio generacional estará en el aire», argumentan fuentes de Sadei.

La población en edad de trabajar (entre 16 y 65 años) en 2008 ascendió a 724.446 personas. En 2018 la cifra descenderá, según las proyecciones del INE, hasta las 678.358 personas. En el año 2008 había 136.725 personas con edades comprendidas entre los 55 y los 64 años, tramo considerado para salir del mercado laboral. La cifra se elevará hasta las 157.926 personas en una década, el 15,5 por ciento más.

Los economistas consultados coinciden en que estos datos apuntan directamente al «meollo» de la financiación autonómica. «No importa tanto de qué cantidades hablamos para ahora, que también, como de lo que vamos a recibir dentro de cinco años, y de diez. Lo que hay que amarrar bien es el mecanismo de actualización y el peso del envejecimiento en ese mecanismo, para asegurar recursos que garanticen la atención sanitaria, social y también la educación», asegura un buen conocedor del sistema que ahora se renegocia.

CC OO de Asturias presentó el pasado verano un estudio en el que analizaba el mercado laboral y avanzaba sus proyecciones para 2017. Según dicho informe, se calcula que el segmento de población joven se habrá reducido casi a la mitad, mientras que el colectivo mayor de 55 años aumentará casi un 30 por ciento. El secretario de Empleo de CC OO, Miguel Iglesias Ballina, se ciñó a datos actuales: el índice de renovación de la población en edad de trabajar es del 69,7 por ciento en Asturias, mientras que en España se eleva al 98,5. «Las consecuencias de esta situación serán dramáticas, sobre los sistemas educativo, sanitario y de pensiones; el mercado laboral y la actividad productiva; los servicios sociales, etcétera, si no somos capaces de corregirla con actuaciones coordinadas y de envergadura, que es necesario priorizar».

Fermín Rodríguez subrayó que los resultados del informe del INE «ya los anunció semana tras semana y durante un año LA NUEVA ESPAÑA en su serie Asturias Siglo XXI, donde las pirámides de población lo reflejaban», indicó Rodríguez, responsable del Centro de Cooperación y Desarrollo Territorial (CeCodet), que aportó sus datos, proyecciones estadísticas y análisis como complemento de la serie de reportajes.

Rodríguez explicó que el envejecimiento conlleva problemas estructurales que no tienen que ver sólo con los gastos médicos y asistenciales: «una sociedad envejecida no es lo mismo que una joven; una sociedad apagada no es lo mismo que una activa. Se trata de un problema que hay que abordar desde la base de la pirámide de población».

Rodríguez entiende que tener una población tan envejecida como la asturiana «es un éxito que se debe al empeño en alargar la vida y en que todo el mundo tenga una buena atención asistencial y médica. Pero un territorio es un sistema, y hay que trabajar también la otra parte», matizó.

A su juicio, «sólo hay dos maneras de aumentar la natalidad: con más hijos por mujer, o incorporando a la sociedad asturiana más mujeres en edad fértil. Hay que poner en marcha políticas de natalidad, con dinero, y buscar fórmulas de conciliación de la vida familiar y laboral para gestionar el rejuvenecimiento de la población desde la base».

[Fuente: lne.es]

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