Voluntarios mayores acompañan a mayores solitarios

Veinte jubilados de la UDP y 46 miembros de Cruz Roja pasean y ayudan a personas mayores, gracias a un proyecto municipal casi desconocido y que el Ayuntamiento logroñés quiere difundir. En 2008, 56 personas se beneficiaron de la iniciativa, que puede atender a muchas más.

Aunque todavía son muchos los que no les dan la importancia que tiene, las relaciones sociales son vitales para las personas de la llamada ‘tercera edad’. Salir a pasear, tomar un café con amigos, jugar a las cartas y hasta hablar con otros de los achaques que les aquejan, están consideradas por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología como una de las necesidades básicas del cada vez mayor colectivo de mayores.

Para cubrir esta demanda creciente, la Concejalía de Servicios Sociales de Logroño, Cruz Roja-La Rioja y la Unión Democrática de Pensionistas (UDP) implantaron el servicio de acompañamiento para mayores que tiene por finalidad atender su necesidad de relación social, evitando su aislamiento y potenciando la convivencia en su medio.

Pilar Criado, concejala de Servicios Sociales de Logroño, explica que el objetivo del programa es facilitar un desahogo a quienes tienen a su cargo una persona mayor o discapacitada con problemas de dependencia y movilidad.

Para ello cuentan con un diligente grupo de voluntarios que no duda en dedicar parte de su tiempo a ayudar a quienes están en una situación delicada: algunos viven solos y no tienen apoyo de familiares o vecinos; otros, sufren algún deterioro físico y psíquico y hay otros que, aún teniendo familia, ésta no puede atender sus necesidades de acompañamiento.

Cruz Roja, con 46 voluntarios y UDP, con 51, asisten a 36 y a 20 mayores, respectivamente. Pero, sobran voluntarios y faltan usuarios.

«Lo que no entendemos es que, habiendo tanta soledad, la gente no se anime a participar en el programa. Somos muy reacios e individualistas. Vamos a repartir unos folletos para dar a conocer más el servicio y lo vamos a presentar en el Consejo de Mayores de la Ciudad, que se crea el mes que viene, para difundirlo lo más posible», explica Criado. De hecho, en la UDP hay un nutrido grupo de voluntarios que espera poder ayudar a quien los necesite.

Beatriz Fernández Esteban, trabajadora social de esta asociación de pensionistas, explica que el programa ha funcionado muy bien. De hecho, tienen usuarios que permanecen en el programa desde sus inicios, en 2003.

Las personas son derivadas de los Servicios Sociales o pueden darse de alta por cuenta propia en la sede de UDP, situada en la calle Pío XII, en los bajos de la estación de autobuses.

Los usuarios pueden elegir si los voluntarios les hacen visitas a domicilio o los buscan para salir a pasear. Tomando en consideración que puedan tener algún problema de movilidad, siempre estarán acompañados por dos voluntarios que puedan auxiliarlos ante cualquier imprevisto.

Las visitas se acuerdan para un día fijo a la semana y la duración suele oscilar entre un mínimo de una hora y un máximo de tres.

«Las bajas voluntarias en el servicio son muy escasas. Nor malmente, ocurren por enfermedad del usuario, por el ingreso en una residencia o por fallecimiento del mismo», precisa Fernández.

[Fuente: elcorreodigital.com]

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