Mitos, tópicos y estereotipos acerca de las personas de edad

En mi libro “El Evangelio de las Personas Mayores” podemos leer el siguiente capítulo referente a los mitos, estereotipos y prejuicios que la sociedad actual tiene acerca de los adultos mayores, las personas de la Tercera Edad, los jubilados y pensionistas, las personas mayores en general, pero sobre todo de ,los ancianos y viejos.

OBECACION DE LA SOCIEDAD ACTUAL

Viajó Jesús a Avila acompañado de sus discípulos y amigos. Y cuando observó que le seguían numerosos jubilados y pensionistas de aquella hermosa y turística ciudad, que habían acudido presurosos al enterarse de su llegada, Jesús ordenó que la gente se colocara a la sombra de la muralla romana. Porque el Señor sabía que no era bueno para la salud estar expuestos mucho tiempo a los rayos del sol, ya que en sus cabezas canosas y de escaso cabello podían brotar posibles tumores de tipo cancerígeno. Entonces les habló como quien tiene autoridad pero con manifiesta mansedumbre:

“Amigos míos: tenéis que saber todos que en la sociedad y en muchos ciudadanos existen tópicos, prejuicios y estereotipos sobre la vejez, el envejecimiento y la jubilación. Porque muchos tienen ideas negativas preconcebidas sobre la ancianidad y la jubilación. Muchos hacen juicios y comentarios con un sentido muy peyorativo de esta importante etapa de la existencia humana. Y hablan de ellas con frases hechas, a tontas y a locas, sin ningún rigor científico. Y la opinión generalizada de la mayoría, que viene reforzada por una visión distorsionada de la realidad que presentan frecuentemente los medios de comunicación social sobre la Tercera Edad, hace mucho daño a las personas mayores”.

“En efecto, amigos míos, la sociedad actual -en donde priman el consumismo, la producción, la competitividad, lo joven, las modas y otros valores propios de esta época moderna y de la globalización que vive el mundo- presenta a los ancianos y a los viejos como algo caduco, inservible, inútil, sinónimo de pobreza, abandono, miseria, enfermedad, desgracia y de todos los males. Y estos mitos y estereotipos sociales están en el ambiente y los ciudadanos lo asimilan y muchos de vosotros también. Y todo ello provoca en unas personas conmiseración, en otras repudio y en los propios jubilados sentimientos de angustia, minusvaloración, pérdida de identidad, depresión y postración”.

“Por eso os animo a que luchéis contra esta clase de enemigos sutiles y ocultos que hacen mucho más daño a las personas de edad. Estad atentos. Vigilad. Denunciad con vuestras palabras, pero principalmente con vuestra vida, a los que intentan pasar por verdad cosas que no lo son”.

Entonces la Presidenta de la Asociación Abulense de Jubilados, de nombre Sonsoles, mujer muy estimada por sus coetáneos por su bondad y sensatez, interrumpió a Jesús y le dijo:

“Señor, mucho te agradeceríamos si fueras un poco más explícito. Te rogamos que nos enumeres y describas con más detalle estos prejuicios, tópicos y estereotipos sociales a los que aludías hace un momento. Porque pienso que si logramos desenmascararlos, habremos ganado la primera batalla ¿no crees?”.

Y Jesús, entendiendo que era justa y conveniente su petición, sabiendo que las ideas abstractas y genéricas quedan siempre en el aire y que en los hechos concretos reside lo problemático y conflictivo, pasó revista a los principales mitos sobre los mayores, los jubilados y los ancianos que pululan en la sociedad y en el ambiente y que hacen mucho daño a la imagen y, principalmente, a la realidad de los Mayores:

“Amigos míos, luchad contra el mito del envejecimiento cronológico: el individuo se mide por el número de años calendario, por la partida de nacimiento, por las fiestas de cumpleaños celebradas, por la fecha de nacimiento que aparece en el Documento Nacional de Identidad. Cuando todos conocemos, y lo comprobamos cotidianamente a nuestro alrededor, que hay ‘jóvenes’ de ochenta y más años y, por el contrario, existen ‘viejos’ de cuarenta años y aun de menos edad”.

“Amigos míos, permaneced atentos y combatid al mito de la improductividad: el jubilado no produce, no consume, no aporta nada a la sociedad, es una carga social, una carga familiar, una rémora, algo inútil, pura escoria, chatarra. Cuando está demostrado científicamente, pero sobre todo experimentalmente que la persona mayor puede seguir durante la jubilación y la vejez siendo activa, dinámica, creativa, útil, participativa, productiva y válida familiar y socialmente. Más aún, la persona mayor es necesaria, esencial e imprescindible a su propia familia y a la comunidad donde habita”.

“Amigos míos, tened cuidado y no aceptéis el mito del descompromiso o desvinculación: el anciano está retirado de los intereses vitales, jubilado del trabajo y de la vida, no sirve para nada, no le interesa nada, no aporta nada y, en consecuencia, hay que apartarlo de la circulación y encerrarle en un aparcamiento de viejos. Cuando es patente que muchas personas de edad siguen actuando y participando en el tejido social, se esfuerzan en mejorar las condiciones de vida de los mayores más necesitados, desarrollan actividades de voluntariado social y cultural, ocupan puestos de responsabilidad -en la política, como Concejales del Mayor en muchos Ayuntamientos, como miembros de Consejos de Participación Ciudadana, de los Consejos Autonómicos de Tercera Edad y en otros muchas instituciones públicas y privadas-, y trabajan activa y eficazmente en organizaciones y movimientos asociativos de Jubilados Y Pensionistas”.

“Amigos míos, desentrañad e impugnad el mito de la inflexibilidad: la persona de sesenta y más años es incapaz de cambiar y de adaptarse a nuevas situaciones, vive desorientado, confuso, indefenso, a la deriva y, como dice el dicho popular, es como el cuerno de toro: duro y retorcido. Cuando todo esto depende de la capacidad de adaptación, del aprendizaje y de la cultura de cada persona independientemente de la edad que cada uno tenga”.

“Amigos míos, rechazad abiertamente el mito de la senilidad: a medida que se suman años y se va llegando a la vejez se pierde la memoria, decrece la capacidad de atención, la mente se vuelve rígida, los músculos se atrofian, las articulaciones se oxidan y comienzan a chirriar, los órganos vitales inevitablemente se empequeñecen y se secan. Cuando investigaciones científicas recientes demuestran que está superado el llamado ‘modelo deficitario de la vejez’ y que se puede frenar y ralentizar el envejecimiento, que se pueden evitar acelerones en el avance del proceso de envejecimiento, que éste puede y debe ser equilibrado, armónico, normal, lento, pausado y no patológico. Más aún, está demostrado que en la jubilación se pueden mejorar y hasta rejuvenecer muchos aspectos de la persona”.

“Amigos míos, descubrid y rechazad el mito de la serenidad: los ancianos viven en la edad de oro, en la tercera juventud, son abuelos que viven idílicamente en el paraíso terrenal de su familia, rodeados de cariño de sus hijos y y de sus nietos, centros de atención, comprensión y afecto. Cuando sabemos, desgraciadamente, que esta situación dichosa es infrecuente porque las personas mayores y los ancianos son más proclives a las enfermedades, a los achaques, al estrés, a la soledad y al abandono de sus seres queridos”.

“Amigos míos, desvelad y refutad el mito del conservadurismo: toda persona mayor, todo anciano, todo jubilado, es indiscutiblemente conservador, depositario y defensor a ultranza de la tradición, de las costumbres y hábitos inveterados, vive de los ancestros, es de derechas, alejado de toda innovación y progresismo. Cuando realmente esto no es cuestión de edad, de los muchos o pocos años, sino cuestión de mentalidad, de apertura de espíritu, de capacidad de compresión y motivación, de mantener la mente lúdica y de una actitud positiva ante la vida, aspectos que vemos en muchas personas mayores, jubilados y pensionistas”.

“Amigos míos, prestad atención y no aceptéis el mito social de la jubilación y la vejez necesariamente desgraciadas: la jubilación es igual a no productividad y, por tanto, a inutilidad, a marginación y a frustración; y la ancianidad es sinónimo de decrepitud, chochez, calamidad, indigencia, abandono, padecimiento, enfermedad, achaques y muerte; en suma, las palabras más horribles del diccionario de la lengua castellana. Cuando para muchos la jubilación y es la etapa del júbilo, del bienestar, de la plenitud, del reencuentro consigo mismo, de la liberación de las ataduras, de la promoción personal, de la salud integral, de la felicidad profunda e intransferible”.

“Amigos míos, demostrad la falsedad del mito del viejo verde: en la ancianidad la sexualidad está enervada, invalidada, liquidada, dicen unos; y envejecer es el arte de renunciar, afirman otros; mientras que algunos aseveran sin tapujos haciéndose los graciosos de turno que en la jubilación se vive la edad de los metales: en la boca oro, en la cabeza plata y abajo plomo. Cuando vosotros sabéis mejor que nadie que con la madurez y el avance de los años aumenta la aptitud emocional, crece la capacidad de ternura, y que la necesidad de amar y ser amado es mucho más importante que nunca para el equilibrio y la salud integral de la persona mayor. Y, como decían los sabios de la antigí¼edad, es cierto que ‘antes pierde el viejo el diente que la simiente’. Como también es verdad lo que afirman filósofos y científicos que ‘se comienza a envejecer cuando se deja de amar’. Y por eso las personas de edad mueven los pies y movilizan el corazón y van en búsqueda del amor, de la ilusión, del cariño compartido, de la amistad leal, de la compañía afectiva”.

“Amigos míos, no os dejéis arrastrar por el mito de la sobrevaloración de la juventud: ante el avance de los jóvenes, las personas mayores y los jubilados deben retirarse de la circulación de la vida y entrar en vía muerta; ante el aumento de los jóvenes parados y subempleados, los trabajadores de cierta edad deben dejarles los puestos de trabajo anticipadamente y prejubilarse. Cuando los mayores pueden y deben seguir jugando un papel constructivo en la sociedad, un papel que les corresponde: ser puente y equilibrio entre el pasado y el futuro. Cuando, además, el colectivo social de las personas mayores de sesenta años de edad constituyen en la actualidad el mayor potencial humano que hay en la sociedad. Potencial humano que todavía hoy en día está desorientado, infrautilizado, desapercibido, descontrolado, definitivamente, desaprovechado”.

Y para terminar Jesús su mensaje, añadió a modo de colofón:

“Amigos míos, no penséis que todos estos mitos, tópicos, prejuicios y estereotipos son fáciles de extirpar de la sociedad y de la mente de los ciudadanos. Al contrario, es muy difícil de conseguir. Porque estos mitos, tópicos, prejuicios y estereotipos están interiorizados y embebidos en el interior del ser humano y en lo más profundo de esta sociedad. Y, hasta vosotros mismos, los Mayores, casi sin daros cuenta, los habéis mamado y asimilado cuando erais pequeños y os leían cuentos infantiles, escritos por famosos autores universalmente conocidos, donde la vejez siempre aparece representada por la ‘bruja’, la ‘madrastra’ y el ‘ogro’ que representan la maldad, la fealdad, la pobreza y la corrupción. Mientras que, por el contrario, la juventud aparece en los cuentos infantiles simbolizada en el ‘hada’ y en el ‘príncipe azul’ que son sinónimos de bondad, de belleza, de esplendor y de riqueza”.

Entonces Jesús, despidiéndose de los jubilados abulenses, que se quedaron rumiando las palabras llenas de contenido que el Señor había pronunciado en aquella soleada tarde, se marchó haciendo auto-stop a la ciudad de Segovia. Y cuando estaba contemplando el acueducto romano, dijo a los que le rodeaban:

“Vendrán días en que de esta obra milenaria no quedará piedra sobre piedra”. Y los dejó a todos estupefactos y preocupados porque los segovianos, sus comercios, bares, restaurantes y hoteles vivían del turismo nacional e internacional y, sin duda, el acueducto era un atractivo turístico de primer orden. Pero Jesús hablaba en metáfora refiriéndose al final de los tiempos y, por eso, aclaró: “Pero no os preocupéis, porque es necesario que antes que esto suceda, la Buena Noticia de la salvación y de la liberación llegue a todos los hombres y mujeres mayores de España y del mundo entero”.

Y la gente regresó a sus hogares cabizbaja y meditabunda sin entender los que Jesús había querido transmitirles en aquella ocasión.

3 Responses to “Mitos, tópicos y estereotipos acerca de las personas de edad”

  1. 1
    marí­a eugenia gonzález Says:

    Estoy escribiendo sobre los derechos humanos de los adultos mayores. Su Evangelio sobre las personas de edad. Me da mucha luz. Gracias por compartirlo.

  2. 2
    MARIA Says:

    HE CUMPLIDO 65 AÑOS TENGO UN PLAN DE PENSIONES Y NO ME JUBILO POR LA SEGURIDAD SOCIAL HASTA LOS 70. ME DICEN EN MI BANCO DONDE TENGO EL PLAN DE PENSIONES QUE NO LO PUEDO RESCATAR HASTA QUE NO ME JUBILE PERO QUE TODAS LAS APORTACIONES QUE HAGA A PARTIR DE AHORA NO LAS VOY A RECATAR YO SINO MIS HEREDEROS EN CASO DE FALLECIMIENTO.

  3. 3
    Beatriz Says:

    He leido el articulos sobre mitos , el autor lo hace de la manera como Jesus hablaba a sus diuscipulo lo cual hace mas amena la lectura,. Sor profesora de enfermerí­a y las materias o undades de aprendizaje que impartyo son relacionadas con el adulto mayor. me gusta el tema, saludo y felicidades

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