En la jubilación nunca preocupado, siempre ocupado
Si lo que quiere es vivir hasta los 100 años, más le vale tomar la vida menos en serio. Los hijos de los centenarios –quienes generalmente heredan tanto la longevidad como los rasgos de la personalidad de sus progenitores – son, en promedio, más extrovertidos y agradables en su trato, y menos neuróticos, según los resultados de un nuevo estudio.
Ello se debe a que ser afable y más social otorga beneficios de salud, según el director del estudio, Thoma Perls, director del New Centenarian Study (Nuevo Estudio del Centenario) en el Centro Médico de la Universidad Boston.
Puede ser que las personas menos neuróticas sean más capaces de manejar o regular las situaciones llenas de estrés, en comparación con los altamente neuróticos, dice Perls.
“Hemos visto a centenarios pasar por una enorme cantidad de estrés, y una y otra vez nos han demostrado cómo… no les afecta”.
Gente agradable. El equipo investigador de la Universidad Boston dio a 246 hijos de centenarios, sin relación alguna entre ellos, un cuestionario que mide hasta qué grado son neuróticos, extrovertidos, abiertos, agradables y concienzudos.
En lugar de acudir directamente a someter a pruebas a los centenarios, el equipo examinó tanto a los hijos como a las hijas de sus descendientes que tenían una edad promedio de 75 años.
“Se encuentran en una etapa de su vida en la que están funcionando a un 110%”, dice Perls. “Hay un número de cosas que podemos estudiar en ellos que no podemos estudiar en los centenarios”.
En los estudios, tanto los varones como las mujeres registraron niveles bajos en cuanto a ser neuróticos y en el nivel alto por ser extrovertidos.
Las mujeres tuvieron calificaciones altas en cuanto a ser agradables, mientras los varones registraron como normales.
Ambos sexos tuvieron niveles calificados como normales en cuanto a ser concienzudos y abiertos o francos, según el estudio, publicado en la edición de abril del Journal of American Geriatrics Society .
El explorador y escritor Dan Buettner, quien ha estudiado a los centenarios en los lugares del mundo en que son más numerosos –que él llama las zonas azules– ha observado que los centenarios tienden a tener un carácter optimista y jovial. Buettner no ha estudiado a los hijos de centenarios, si bien esa metodología es “absolutamente” válida, dice. (Buettner también ha recibido financiamiento de la National Geographic Society, propietaria del National Geographic News.)
En la zona azul de Okinawa, Japón, Buettner preguntó al experto Nobuyoshi Hirose cuál creía que fuera la explicación de la extraordinaria longevidad de los habitantes de Okinawa.
“Pensó durante unos momentos y luego contestó: ‘Son gente muy agradable’”, dice Buettner.
Esa calidad de ser agradables se traduce, a su vez, en un robusto círculo social, que es uno de los rasgos que es común a los seres humanos longevos, añadió Buettner.
Cómo mejorar. Si bien muchos aspectos de nuestra personalidad están ya claramente definidos por nuestros genes, dijo Buettner, todos podemos mejorar nuestro estilo de vida para contribuir a hacerla más larga.
Una de ellas, por ejemplo, es tratar de ser más extrovertidos – y, en consecuencia, ampliar nuestra red social– , ya que se trata de algo que puede cultivarse, según Buettner.
También en uno de los primeros lugares de la lista se encuentra el de optar por una dieta basada en vegetales: “Mientras más carne coma, más rápido se muere”, dice.
Y tener un propósito claro y definido en la vida, añadió, vale más o menos siete años en lo que se refiere a expectativa de vida.
Perls, el líder del estudio, añade que existen numerosas estrategias para hacer frente al estrés, tales como ejercitarse, meditar o simple y sencillamente “hacer una profunda y agradable aspiración de aire”.
“De lo que se trata es de apartar el tiempo y el esfuerzo necesarios para manejar bien el estrés”, dice. “Una de las claves es darse cuenta de lo importante que es eso”.
[Fuente: nacion.com]
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