Muchos adultos mayores padecen el “síndrome jubilatorio”
El llamado “trauma de la jubilación” o “síndrome jubilatorio” lo sufren muchas personas mayores, pensionistas, cesantes, retirados, jubilados y, por desgracia, la mayoría no son conscientes de esta anomalía.
Para muchos jubilados y pensionistas el cese de la vida laboral les ocasiona traumas y síndromes variados como consecuencia de la nueva etapa jubilatoria. Han nacido para trabajar. Sólo saben trabajar. Están trabajando desde los catorce y quince años. No saben hacer otra cosa. Y, de pronto, a casita, a la calle, fuera del trabajo, lejos del centro laboral, descolgados de todo compromiso y responsabilidad, separados de sus compañeros de fatigas. Un cambio demasiado fuerte para algunos, que no llegan a superar, que les ocasiona trastornos físicos y psíquicos y que, si no se remedia, puede provocar una aceleración importante del proceso de envejecimiento personal y una pérdida de salud y bienestar.
Son esos jubilados que viven:
OBNUBILADOS: como en una nube, como gallina en corral ajeno, “descolocados”.
OBCECADOS: en sus ideas de siempre, sin cambiar, sin adaptarse a los nuevos tiempos, inflexibles en sus opiniones.
OLVIDADOS: de todo y de todos, de sus familiares y compañeros de trabajo…
OCULTOS: viven silenciosos, escondidos, tratando de pasar desapercibidos…
OXIDADOS: por excesos de uso y abuso, por su pasividad y falta de movimiento…
OSCURECIDOS: en la sombra, entre nieblas que no se disipan, confundidos…
OBSTINADOS: intrasigentes con los demás y consigo mismo…
OFUSCADOS: sin saber por dónde avanzar, qué hacer, en qué ocuparse…
Adjetivos y calificativos que, curiosamente todos ellos comienzan por la letra “0″. En fin, son aquellos jubilados que, si se descuidan, pasan a ser más OBJETOS (palabra resumen y síntesis de lo anterior que también, curiosamente, comienza por la letra “0″) que personas, que lamentablemente han perdido el orden y concierto, que caminan sin brújula por los vericuetos de la jubilación, porque a nadie se le ocurrió preparar esta etapa tan importante de la existencia humana que es la ETAPA DE LA JUBILACIÓN: ¡¡¡Un tiempo para vivir y disfrutar de todo lo bueno que tiene la vida!!!
Pero lo que vemos a nuestro alrededor son jubilados y pensionistas que viven:
Olvidados (de todo y de todos)
Obnubilados (viven como en una nube)
Objetos (no personas, no ciudadanos)
Obcecados (en sus ideas de siempre)
Ofuscados (confundidos, perturbados)
Oxidados (por exceso de uso y de abuso)
Ocultos (escondidos, silenciosos)
Jubilados del ¿ya pá qué? y del ¿para qué vivir?
Tenemos que ser “MESIAS” salvadores de otros hombres y mujeres mayores, que sabemos, queremos y podemos enseñar a las personas mayores que nos rodean:
El Camino, la Verdad y Vida de la salvación y liberación.
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Septiembre 5th, 2009 at 10:16 pm
muy buenas tardes.
esto que ustedes exponen en el texto es cierto.
No estamos preparados para enfrentar la etapa de la jubilación, que
trae como consecuencia, perder seres humanos, que tienen y están en
condiciones de seguir adelante,por que la edad, no quita la potencialidad de las fortalezas que tenemos como seres individuales, con pensamientos diferentes a nuestro entorno.
Pero mucha culpa hay de la sociedad, que al “viejo” lo arruma, e inclusive lo señala como si fuera un “coroto viejo” los hijos deciden, y el entorno juzga a cada convenir, y el anciano muere maltratado, olvidado, y pisoteado como ser humano, su dignidad y sus deseos de llegar a realizarse como personas libres y felices, por que han logrado vivir etapas de su vida que muchos no llegarán, y dierón en sus años de juventud el todo por todo, y ahora esperan recibir por lo menos un abrazo, un te quiero, un decir yo estoy contigo en las buenas y en las malas, esto esperamos de esta juventud, por que somos seres humanos que sentimos y deseamos llegar al final feliz y realizados.
Septiembre 23rd, 2009 at 4:03 am
Soy Argentino y Jubilado.He analizado mucho y he descubierto que la gente no se siente mal por la edad. Lo que ocurre es que al jubilarse se pierde el interés por las cosas, no se hace gimnasia, no interesa recordar nada. Entonces, uno se siente mal por todo eso que no tiene que ver con la edad. Además, al no trabajar, uno se aisla porque no tiene relaciones obligatorias con otras personas. Si se hiciera como hago yo p.ej., natación, se advertiría que hay gimnasia y relación con los otros, y uno vuelve nuevo. Con nuevos teléfonos de amigos, con citas para ir al cine o a tomar un café. José