Los ancianos y viejos son un tesoro que debemos preservar

El culto a las canas y a la longevidad constituyó un ritual en otras latitudes y momentos en la historia de la humanidad. Sin embargo, esto no ocurre como práctica en el occidente postmoderno. En la medida en que la población mundial tiende a envejecer, el cuidado, protección y reverencia a la ancianidad languidece en no pocas geografías.

Según las proyecciones demográficas de las Naciones Unidas, dentro de unos 50 años las personas de edad avanzada triplicarán la cantidad actual en el mundo. En Cuba el proceso de envejecimiento de la población es acelerado, similar a la situación de los países industrializados. Hoy en día aproximadamente un millón de personas en este Archipiélago se incluye en la llamada tercera edad. Dentro de unos 20 años, habrá un anciano por cada cuatro cubanos. Esta cifra colocará al país como el más envejecido de América Latina.

Las causas fundamentales de esta multiplicación acelerada del número de ancianos se localizan en la disminución de la natalidad y en el aumento de la expectativa de vida.

Los adelantos y descubrimientos científicos no solo contribuyen al aumento de la expectativa de vida. También garantizan que las personas pasen de los 60 con buena salud. Algunas investigaciones en el mundo aseguran que la aparición de las discapacidades y padecimientos crónicos inherentes a la vejez demoran cada vez más en aparecer. Es decir, ahora la meta no es solo durar más, sino hacerlo de manera saludable.

Está demostrado que los hábitos de vida saludables guardan una relación estrecha con la longevidad. Los asiáticos, por ejemplo, son notorios en el mundo por alcanzar edades por encima del promedio. Algunas informaciones recientes indican que en Japón se encuentra la mayor cantidad de personas centenarias, con una cifra superior a 20 mil.

La práctica de ejercicios físicos y la eliminación de hábitos tóxicos, parecen ser fórmulas infalibles no solo para una vejez saludable, sino también para una vida más plena en cualquier edad. La percepción de que los ancianos se convierten en una carga para la familia o la sociedad se puede alejar al garantizar calidad hasta en el aire que respiran.

El sistema de salud cubano presta una atención diferenciada a los ancianos. Cada vez crece más el número de médicos especializados en Geriatría, se han creado servicios e instituciones especializadas en este segmento poblacional y equipos multidisciplinarios dan seguimiento a la calidad de vida de estas personas en las comunidades. Un ejemplo concreto es el servicio de Podología de las salas de rehabilitación en los policlínicos. La creación de cátedras universitarias del adulto mayor ha devenido otra opción para su desarrollo intelectual y emocional en Cuba.

A veces en el hogar, en cambio, se demuestra poco la manera cómo apreciamos el valor de la experiencia, la sabiduría de las canas. Quizás, el cariño y cuánto reconocemos a nuestros abuelos comienza con prestarles atención y contar con su criterio, su opinión, aunque nos parezcan anticuados.

Mientras la longevidad sigue siendo un enigma para la humanidad, cualquiera de nosotros puede ayudar a demostrarles a los ancianos, como reza una frase muy conocida, que no siempre a la tercera va la vencida. Quizás mañana seamos nosotros quienes estemos en su lugar.

[Fuente: elperiodico26.cu]

Popularity: 3% [?]

Leave a Reply