Ventajas de ser mayor

Escrito realizado por Angel de Castro

Siguiendo la llamada motivadora que hacía aquel locutor famoso en un no menos famoso Concurso de la tele “A JUGAR…”, se me ocurre jugar con los verbos adecuados para las etapas del ciclo vital, invitar al amable lector a conjugarlos y ver si entre todos descubrimos las enormes ventajas de ser mayor:

• En la infancia, nada como jugar, crecer y esforzarse en una adaptación lo menos traumática a los usos, juegos, conocimientos y costumbres de la vida de los mayores.

• En la juventud, enamorarse, divertirse, iniciarse en el compromiso personal y social, preparar el futuro que se halla a la vuelta de la esquina de la mejor forma posible.

• En la vida adulta, tomar la medida exacta de la responsabilidad y puesto que la vida es breve apurarla hasta el fondo, para que las crisis de los cuarenta y los cincuenta se tropiecen con la mochila lo más llena posible de sabiduría, sensibilidad, tolerancia y un buen plantel de hijos, o libros, o árboles, o creaciones mil en el territorio de cada cual.

• En la madurez, jugar, crecer hacia adentro y hacia los lados, esforzarse en una adaptación fluida a los usos, juegos, conocimientos y costumbres del entorno y la sociedad actual, enamorarse, si es preciso, porque todavía hay tiempo para ello, divertirse a tope lo que el cuerpo y el alma aguanten, diseñar proyectos de futuro porque sólo nos queda el futuro, “sea un día, dos meses o diez años”, continuar responsabilizándose de la vida y todo su acompañamiento y, de igual forma, porque la vida es breve, apurarla hasta el fondo para que cuando llegue la enemiga fatal nos encuentre con las botas bien puestas y las alforjas repletas. Ah, y de forma especial, degustar con pasión, parsimonia y deleite las cosas de la vida.

Ello es meridianamente claro, porque pasa exactamente igual que cuando se va ascendiendo la montaña: a medida de ir dejando el valle la mirada va ampliando el horizonte, se va dominando el paisaje, antes achicado y, de igual forma, desde la memoria de los años, van aflorando usos y costumbres de ayer y de hoy y hasta se hermanan; de valores asumidos y lecciones que no se olvidan, porque los sentidos ayudan a mantenerlas, muchas veces, como salidas del horno, acuérdense de las magdalenas de Proust, con lo que el paisaje es infinitamente mayor, más denso y poblado, cada cosa está ya más en su sitio y en cada lugar se encuentra un espacio para la re-creación, la creatividad que no tiene por qué disminuir, la degustación sin prisas, la contemplación de la profunda armonía del vivir cuando éste es asumido, aceptado y celebrado.

Y es que, sin lugar a duda, somos quienes hemos sido (el niño que llevamos dentro nunca muere), somos quienes somos en este momento preciso y hasta el futuro que soñamos va dando un nuevo color a la mirada, una querencia a las cosas de nuestro entorno y hasta una forma de ser que ya se adivina y que nos pertenece. Ya digo, ventajas de ser mayor.

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