Las personas emigrantes viven menos años
Las personas que emigran son más vulnerables a sufrir ciertas patologías cardiovasculares debido a que su genoma no está igual de bien adaptado al medio ambiente que el de quienes han convivido con ese entorno durante miles de años.
“Los genes no están preparados” para afrontar las consecuencias de la globalización y resulta “demasiado rápida” para ellos, ha afirmado a Efe el director del Centro de Investigación de Nutrición sobre el Envejecimiento de la Universidad de Tufts (Massachusetts), José María Ordovás.
España es un claro ejemplo de país que recibe a muchos emigrantes con sus propias características, necesidades y patologías de salud, ha explicado.
Sin embargo, las peculiaridades de cada nacionalidad tendrán “una adaptación lenta” y ciertas patologías que no eran comunes en su medio ambiente habitual las sufrirán al migrar a otro lugar con distintos hábitos, especialmente alimentarios.
Lejos queda entonces “la comunicación casi perfecta entre nuestro genoma y nuestro medio ambiente, temperatura, exposición al sol o la dieta”, ha comentado Ordovás (Zaragoza, 1956).
Como solución propone una dieta adaptada a las costumbres antiguas de cada región, teniendo en cuenta que en España “la más apropiada es la dieta mediterránea, ya que es la que mejor conjuga con nuestro ambiente genético y medioambiental”.
Ha aseverado que ello no implica ir en contra de la globalización, sino “intentar mantener lo que hicieron nuestros antepasados”.
Y toda esa información transmitirla a la gente que viene de fuera “porque van a estar en un riesgo mayor que nosotros”, especialmente de enfermedades cardiovasculares, lo que se traduce en un problema social.
“Más gente enferma supone más coste social”, ha reflexionado.
Ordovás, que fue candidato al Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2007, ha reconocido que en todos los países falta educación sobre nutrición y que, probablemente, las mujeres estén mejor alimentadas que los hombres, ya que, en general, saben lo que compran y prestan más atención a lo que consumen.
Sobre cuándo podría llegar una medicación eficaz al cien por cien contra la obesidad, Ordovás ha dicho que se irá avanzando “muy poquito a poquito”.
“Cada vez sabemos más el por qué la gente engorda”, ha asegurado, aunque lo importante es conocer la predisposición de cada individuo a tener más lípidos, insulina u obesidad, tener estos datos de forma prematura para poder alterarlos.
Por su parte, el doctor Jesús Araujo, director del programa de cardiología ambiental de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), ha destacado que las partículas contaminantes del aire inciden en las enfermedades cardiovasculares y en la mortalidad debida a estas patologías.
Ya sea provocando focos de inflamación en los pulmones o acumulación de líquido en las arterias, la inhalación de partículas contaminantes puede dañar la salud de las personas, especialmente de aquellos grupos de riesgo que tienen un sistema inmunológico menor, ha añadido.
Los contaminantes atmosféricos pueden variar en su intensidad y tamaño dentro de una misma ciudad, por lo que Araujo (Caracas, Venezuela, 1966) ha alertado de que hacer deporte en un determinado lugar puede ser más perjudicial para la salud que beneficioso.
La mejor solución preventiva, mientras no se “limpie la atmósfera”, es no exponerse o exponerse lo menos posible a esos focos contaminantes del aire, ha concluido Araujo, que vive en Los Ángeles, una de las ciudades con uno de los más altos índices de contaminantes en el medioambiente en Estados Unidos.
Los cardiólogos Ordovás y Araujo han participado esta semana en el 16º Simposio científico sobre nutrición, alimentación, lípidos y aterosclerosis, organizado en Madrid por la Fundación Lilly.
[Fuente: adn.es]
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