Los ferrocarriles españoles y las empresas de transporte descuidan a las personas mayores

Que nuestra sociedad, con sus avances técnicos, tiene muchas ventajas no puede dudarse, salta a la vista. Pero no faltan defectos, que precisamente se notan más cuando proceden de entidades o instituciones muy cercanas a las personas y cuyas tareas afectan a la vida diaria de los ciudadanos. Valgan dos ejemplos para demostrarlo.
RENFE, la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, en su publicidad, dice que “une personas”, lo que parece que no le impide retirar las sillas o bancos en donde pueden esperar los clientes y clientas que se acercan a sus ventanillas a sacar los billetes. ¿Será para “unirlos” mientras están de pié, o por cuestión de rapidez en el trabajo y mayor rendimiento de sus empleados?

El METRO de Madrid, también llamado, tren suburbano, porque circula en la mayoría de sus recorridos por debajo de la superficie de sus calles y plazas, y otras empresas de transportes, para aconsejar a los viajeros que cedan el asiento a las personas mayores, siguen poniendo en sus vagones o autobuses el clásico dibujo del mayor un tanto inclinado su cuerpo a la vez que apoyado en su garrota, cachaba o garrocha (ésta con su arponcillo y todo en la empuñadura). Así que habrá que preguntar si andarán sus diseñadores escasos de conocimiento sobre la realidad actual de la inmensa mayoría de las actuales generaciones de mayores, o incluso faltos de imaginación. O también habrá que recordar que los tiempos cambian y estamos en época de nuevos logos que puedan representar, mejor que con la ya trasnochada imagen de la citada Áayuda técnica‘, al 10% de la referida población que, más o menos, serán cuantos la vendrán usando.

[Autor: Miguel Bordejé]

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